No dejes de ventilar por el frío y la lluvia

Con el clima de otoño e invierno probablemente no querrás abrir mucho las ventanas para ventilar. Pero es fundamental que lo sigas haciendo en forma diaria, en todas las habitaciones, porque en esta temporada, al haber una diferencia importante entre la temperatura interior y exterior, se produce el fenómeno de condensación que puede acumular malos olores, y que humedece muros y ventanas y, por ende, el hogar (por dentro).

 

No tienes que ventilar durante mucho tiempo, basta con que lo hagas media hora al día. Es ideal que generes una pequeña corriente, pero ten cuidado de no exponer a nadie a esa brisa para no correr el riesgo de resfríos, neumonías u otras enfermedades respiratorias típicas de este período. Recoge las cortinas para que el aire llegue a todos los rincones, en especial a aquellos que usualmente están tapados, porque es en los lugares oscuros donde proliferan con más facilidad los hongos a causa de la humedad.

 

En el baño también debes abrir la ventana, al menos un poco, durante y después de la ducha para que no se junte mucho vapor. En la cocina debes hacer lo mismo cuando lavas la loza con agua caliente y cuando preparas alimentos al horno o a la olla, aunque hagas funcionar la campana.

 

Con estas precauciones protegerás tu salud y la de quienes viven contigo.

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